
¿Qué es un exfoliante corporal y cuál es la forma correcta de usarlo?
La renovación celular es clave para una piel luminosa. En esta guía técnica resolvemos el eterno debate de si exfoliar antes o después del jabón, qué ingredientes naturales (como el azúcar) son más efectivos y la frecuencia dermatológica recomendada.
¿Qué es un exfoliante corporal y para qué sirve?
Un exfoliante corporal es un producto cosmético diseñado para eliminar las células muertas (corneocitos) que se acumulan en la epidermis. Sirve para desobstruir los poros, prevenir vellos enquistados y estimular la microcirculación sanguínea. Los mejores, conocidos como peeling corporal físico, utilizan gránulos naturales (como el azúcar) que, además de pulir por fricción, contienen ácido glicólico natural para renovar la textura de la piel.
¿Cuáles son los mejores exfoliantes para el cuerpo?
Los mejores exfoliantes son los que consiguen una piel suave sin arañarla ni irritarla. Lo ideal es elegir los de base de azúcar y evitar los que llevan plásticos o huesos de fruta muy duros, que pueden lastimar.
En Onna Therapy usamos azúcar porque el grano se va deshaciendo poco a poco con el agua mientras te frotas. Esto limpia el poro a fondo pero con mucha suavidad. Lo mejor es que, al quitar esa capa de piel muerta, dejas el cuerpo listo para que tu crema hidratante corporal penetre de verdad y haga mucho más efecto al salir de la ducha.
¿Qué se hace primero, exfoliar o bañarse?
Para una rutina efectiva, lo ideal es lavarse primero (usar el jabón) y exfoliar después.
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La razón: Si usas el jabón primero, eliminas la suciedad superficial y el sudor, dejando la piel limpia para que el exfoliante trabaje directamente sobre la célula muerta. Además, si usas un exfoliante rico en aceites (como el de Onna Therapy), al hacerlo al final de la ducha, los aceites nutritivos permanecen en la piel tras el aclarado, dejándola suave. Si te enjabonas después, retirarías esa hidratación valiosa.

¿Qué va primero, el exfoliante o el jabón de baño?
Como regla general en spa: Jabón primero, exfoliante después. El agua caliente y el jabón ablandan la capa córnea, haciendo que la exfoliación mecánica posterior sea más eficaz y menos agresiva. Al terminar, solo necesitas aclarar con agua tibia, sin volver a usar jabón, para no barrer los lípidos protectores del exfoliante.
¿Cuál es la forma correcta de exfoliar el cuerpo?
Para exfoliar la piel correctamente, sigue estos 4 pasos esenciales que garantizan resultados sin irritación:
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Preparación: Comienza siempre con la piel limpia y húmeda (bajo la ducha) para reducir la fricción.
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Aplicación: Toma una nuez de producto y extiéndela realizando suaves masajes circulares ascendentes.
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Foco: Dedica más tiempo a las zonas ásperas (codos, rodillas, talones) y sé más suave en zonas sensibles como el escote.
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Finalización: Aclara con abundante agua tibia y seca la piel a toques con la toalla, sin frotar, para no retirar los aceites nutritivos que hayan quedado. Aplica una crema hidratante después.
¿Qué se hace primero, exfoliar o hidratar?
Siempre se debe exfoliar primero e hidratar después. La exfoliación retira la barrera de piel muerta, permitiendo que la crema hidratante penetre mucho mejor. Sin embargo, si utilizas un exfoliante corporal de alta gama ("2 en 1") enriquecido con aceites, es posible que no necesites crema corporal adicional, ya que el propio producto deja la piel nutrida tras el secado.
¿Cuántas veces se recomienda exfoliar el cuerpo?
Se recomienda realizar una exfoliación corporal 1 o 2 veces por semana. La piel del cuerpo se regenera más lento que la de la cara, pero es más gruesa. Mantener esta frecuencia previene la foliculitis (pelos enquistados) en las piernas y mantiene el bronceado uniforme en verano, sin agredir la barrera cutánea
¿Qué exfoliante recomiendan los dermatólogos?
Los dermatólogos priorizan proteger la barrera cutánea, por lo que suelen recomendar la exfoliación química suave con AHA o BHA (ácidos) frente a los rasguños físicos fuertes. Aquí es donde el exfoliante de azúcar destaca sobre la sal: el azúcar es una fuente natural de Ácido Glicólico (un AHA), por lo que ofrece esa renovación química suave que piden los médicos, combinada con un masaje físico respetuoso, ideal incluso para pieles sensibles que buscan renovar su textura sin irritación.



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